Invest-Honduras, una vergüenza nacional

Editorial RCV

VIERNES 8/1/2021

Invest-Honduras, una vergüenza nacional. 

Invest-Honduras, una vergüenza nacional. En los países serios, donde las leyes se respetan, por lo general las instituciones de servicio público son una garantía para el ciudadano, quien cree en ellas porque ve que sus impuestos le son retribuidos con obras y mucha transparencia.

Eso no ocurre en Honduras, donde las instituciones públicas, salvo muy pocas excepciones, no gozan de credibilidad porque no son garantes de nada y, en muchos casos, son incompetentes.

El problema no son las instituciones, si no quienes las dirigen y, en muchos casos, quienes las crean, no siempre para servir a un pueblo, sino para su beneficio personal o de grupos afines a ellos.

Aquí hay instituciones públicas que son una vergüenza nacional, como la nefasta Invest-Honduras, que nació en 2005 bajo el nombre de Unidad Implementadora del Programa de la Cuenta del Milenio.

En sus inicios, esa unidad gozó de credibilidad y se hizo acreedora a fondos de donación de la Corporación del Desafío del Milenio, y entre 2009 y 2013 administró recursos externos para continuar con la ampliación a cuatro carriles de la carretera del norte, conocida como CA-5, entre otros proyectos carreteros.

En 2014, ya con el nombre de Invest-Honduras, se le confiaron dos proyectos de la Alianza para el Corredor Seco, con fondos donados por Estados Unidos y organismos internacionales, mediante los cuales se contribuiría a reducir la pobreza en municipios pobres del occidente, sur, oriente y centro del país.

Entre 2014 y 2018 se le siguieron confiando proyectos de beneficio social a Invest-Honduras, pese a que algunos, como el del Corredor Seco, demoraron una gran cantidad de años para terminarlo.

En teoría, como Invest-Honduras, esta institución ha sido una gestión de planeación, administración y ejecución de proyectos y programas estratégicos para el desarrollo del país, adscrita a la Coordinación General de Gobierno.

Lamentablemente, esa institución, que desde hace varios años ha venido incumpliendo los objetivos para los que fue creada, en 2020 le ha causado un grave daño a todos los hondureños, principalmente a los pobres, por la compra chueca de equipo sanitario para hacer frente a la pandemia de covid-19, lo que ha sido un fracaso.

Nos referimos a la turbia compra de los siete hospitales móviles, en Turquía, entre marzo y abril de 2020, a un coste que ronda los 48 millones de dólares, de los que solamente está funcionando uno y no se sabe si los seis restantes llegarán a funcionar algún día.

Por denuncias de organismos contra la corrupción, los hondureños hemos sabido que en la compra de los siete hospitales móviles hubo corruptela, además de un crimen, ya que debido a la demora de los tales nosocomios móviles, muchos compatriotas han muerto por covid.

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Estamos a casi diez meses de que comenzó la pandemia de covid-19 y los hondureños ni siquiera sabemos si los seis hospitales restantes van a funcionar, porque no hay quién nos diga por qué no están en servicio, ni se está aplicando una verdadera justicia con todos los involucrados en esa apestosa compra irregular.

Vale señalar, además, que la tal Junta Interventora de Invest-Honduras está por cumplir los seis meses para los que fue creada, sin que hasta ahora le haya informado al pueblo hondureño lo que necesita saber sobre la compra de los siete hospitales móviles, de lo que también son culpables quienes ordenaron su adquisición.

Siendo que Invest-Honduras no ha sido una institución sanitaria, nunca se le debió autorizar la compra de equipo médico para enfrentar la pandemia de covid-19. La compra debió hacerla la Secretaría de Salud con la asesoría de profesionales expertos, que los tenemos en el país, pero han sido ignorados al más alto nivel.

La Junta Interventora nombrada en Invest-Honduras supuso para los hondureños que vendría a poner orden en esa institución y a esclarecer la podredumbre en que la sumieron sus anteriores autoridades, pero no fue así. Esa institución va de mal en peor.

Esa junta ha significado, además, un gasto millonario en salarios para sus designados, quienes también han avalado contrataciones oscuras, y no han rendido cuentas de todo lo ocurrido en Invest-Honduras sobre los hospitales móviles y otras cosas turbias.

La Junta Interventora de Invest-Honduras también supuso una esperanza para los hondureños, que esperábamos que destapara toda la suciedad en esa institución, pero no fue así, por el contrario, sus comisionados llegaron a tapar cochinadas y no han publicado lo que le corresponde, en cumplimiento a la Ley de Transparencia.

Alguien debe rendirnos cuenta sobre todo lo que ha ocurrido con los siete hospitales móviles, mientras que la justicia debe deducir toda la responsabilidad del caso y castigar con rigor a los culpables de semejante crimen contra el pueblo, caiga quien caiga.